La simplicidad es un lujo

Los norteños tenemos una gran ventaja, sabemos que no hay dios. Nos lo confirma el panorama, el paisaje y la naturaleza misma.

No hay suficientes motivos para entablar un diálogo con la naturaleza, basta decir que ni siquiera hay agua y las plantas tienen espinas.

Crecimos en un lugar que grita "The End" y la única tarea es aceptarlo. Vivir aquí implica desprenderse de los afectos para habitar la soledad y el vacío.

La idea de comunidad y otras cuestiones políticas son aspectos que no cuadran. Tolerar el calor, respirar la aridez y manejar el instinto de supervivencia son los objetivos principales que tiene el norteño en su vida.

Pues cuando el vacío es el paisaje, se construye la idiosincracia del que no rinde cuentas a nada ni a nadie. Así como el paisaje no le debe a nada ni a nadie.

 

Nosotros somos el paisaje.

Simplicity is a luxury. We Mexicans from the North have a great advantage, we know that there is no god. The landscape, view and nature itself confirm it.

There are not enough reasons to engage in a dialogue with nature, it is enough to say that there is not even water and plants have thorns.

We grew up in a place that shouts out "El Fin" and the only task left to do is to accept it. Living here means discard affections, confront loneliness and void.

The concept of community and other political issues do not fit here. The principal purposes are to tolerate heat and breathe aridity.

When the vacuum is the idiosyncrasy of those whom do not owe anything to anyone. Just as the landscape does not owe anything or anyone.

We are the landscape.